









|
 |
IV.
Declaraciones del Cardenal Stepinac y otros escritos sobre us persona
Investigando en diversas declaraciones documentadas del Cardenal Stepinac y otras
personas significativas y fuentes acerca de él, enseguida salta a la vista cómo, a
través de ellos, como a través de misteriosos escalones, se entra a un auténtico mundo
de posturas y obras de este hombre tan común y tan simple, más que por medio de sus
numerosas biografías publicadas. Cada selección de citas incluye necesariamente una
postura subjetiva por parte del autor. Este que se presenta aquí, está motivado
principalmente con un mosaico de declaraciones y fotografías poco conocidas sobre el
cardenal Stepinac y del medio en el que trabajaba. Seguramente, significará un aporte
para lograr una imagen más auténtica.
Louis Breiner, presidente de la Asociación de Judíos en América:
" Este alto representante fue condenado como colaborador del nacismo. Nosotros, los
judíos, protestamos contra tales calumnias. Pues conocemos su pasado, y podemos decir que
él, desde 1934 y en los aòos siguientes, siempre fue fiel amigo de los judíos. Y no
escondía sus sentimientos, ni en tiempos de crueles persecusiones bajo el régimen de
Hitler. Él fue una de las pocas personas en Europa que, en aquel momento, actuaron contra
la tiranía nazi, en todo momento, y cuando era más peligroso" (declaración dada
dos días después de la condena de Stepinac. Bauer, 1979, pág. 130).
Cardenal Stepinac, 1940:
"Ha llegado, entonces, lo que es preciado en estos tiempos de tristeza. Nunca
inclinaremos nuestras cabezas ante el mal que se expande, ante el falso espíritu de este
tiempo, que va en contra de Dios Y yo los grito ante la tormenta que se avecina amenazando
a todo el mundo: Sean valientes y fuertes en la fe, que es la fe de sus padres desde hace
1.300 aòos" (ib. pág. 200).
Cardenal Stepinac, 1941:
"Cada día miramos las nuevas medidas anunciadas, una más severa que la otra, que
acusan como culpables a personas totalmente inocentesVemos que a las personas de otra
nacionalidad se les imposibilita la existencia y que se las humilla, ese tema corresponde
al plano moral y etico. Las leyes morales no sólo tienen valor para cada individuo sino
también para aquellos que tienen la tarea de gobernar en el estado Además, debe tenerse
en cuenta que los niòos, en su etapa de desarrollo, están afectados por estas medidas,
que en ellos se enraizará una sensación de venganza y un complejo de inferioridad, y
esto tendrá una influencia fatal en su desarrollo psicológico. Tenemos nosotros derecho
de cometer un atentado similar contra personas públicas?" (De la carta de protesta
enviada al Ministro del Interior, Dr. A. Artukovic, el 23.5.1941, Cavalli 1947, pág.
163).
Cardenal Stepinac, 1942:
"Cada nación y cada raza, como se refleja hoy en la Tierra, tiene derecho a una vida
humana digna y a la conducta digna del hombre Por eso, la Iglesia Católica siempre ha
juzgado, y aún hoy juzga la injusticia y la violencia que se comete en nombre de teorías
de clase, de raza y de nacionalidad Ella faltaría a su tarea, si no actuara
consecuentemente levantando su voz, hoy, para defender a todos aquellos que se quejan por
las injusticias cometidas" (del sermón en la Catedral de Zagreb, el 25.10.1942,
Benigar 1974, pág. 442).
Cardenal Stepinac, 1943:
"Cada uno, sin tener en cuenta la raza ni la nacionalidad, y sin importar otras
diferencias, lleva en sí el sello, la marca del Dios Creador, y tiene sus propios
derechos, que no deben ser tocados por nadie, ni ser limitados por la fuerza"
(Benigar 1974, pág. 440).
Milovan Djilas:
"Para hacer honor a la verdad, creo, y no solamente yo, que Stepinac es un hombre
íntegro, de carácter firme, al que es imposible quebrar. El fue un justo juzgado, pero
cuántas veces ha ocurrido en la historia que hombres justos fueran condenados por
necesidades políticas" (Hrvatska revija, 1954, pág. 202).
Arzobispo Stepinac, 1946:
"Algunos documentos están falsificados: fotos en las cuales se me muestra levantando
el brazo con el saludo fachista y mi presencia en la despedida de la legión croata que
partió hacia el Mar Negro; ni participé de dicha despedida, ni levanté el brazo a la
manera fachista" (contenido de una nota que escribió durante el proceso de 1946,
Beluhan, 1967, pág. 127).
Arzobispo Stepinac, 1946:
"La nación croata se expresó a través de plebiscito a favor del Estado Croata, y
yo nada sería si no sintiera el ser de la nación croata, que ha sido esclava en la ex
Yugoeslavia" (de la defensa ante el tribunal, Benihar 1974, pág. 584).
Cardenal Stepinac, dos meses antes de su muerte:
"San Cipriano dio a su verdugo 25 monedas de oro antes de que éste lo decapitara. Yo
no tengo oro. Todo lo que puedo dar es una oración por aquel que me arroje a la muerte,
para que Dios lo perdone y le dé vida eterna, y para mí una muerte en paz Con la
misericordia de Dios cumpliré con mi obligación hasta el final, sin odio contra nadie,
pero tampoco sin miedo ante nadie" (Bauer, 1979, pág. 152).
Die Presse, 11.2.1960:
"En el retiro campesino de su pueblo croata natal, preso, sin embargo entre su
nación., gravemente enfermo, pero inquebrantable en su confesión de fe, desde fines de
la guerra apartado del mundo, aunque célebremente conocido como uno de los mátires por
la libertad de la Iglesia en el Oriente Comunista, murió hoy el Cardenal Stepinac".
Francis Spetlman, Cardenal de Nueva York:
"Las noticias sobre la muerte del Cardenal Stepinac se reciben aquí con tristeza. El
pueblo americano en él reconoce el espíritu que hizo grande a nuestra patria: un
espíritu que no se fija en el precio, que nunca puede ser demasiado alto si se trata de
la libertad. Estamos orgullosos de que el Arzobispado de Nueva York haya levantado un
monumento vivo en recuerdo al Arzobispo Stepinac: el "Stepinac High School",
donde personas jóvenes se entrenan y aprenden a respetar y resaltar los principios por
los cuales este hombre valiente vivió y murió" (Hrvatski glas, 7.3.1980).
Jean Rupp, Obispo parisiense:
"Estamos orgullosos de la gran persona que fue el Cardenal Stepinac. Él es mártir
de los tiempos modernos, mártir cristiano, mártir de sus obligaciones. Pudo haber dejado
su patria y vivir libremente en el extranjero, sin embargo rechazó esta oferta hecha por
el régimen, pues quiso quedarse, vivir y morir en el corazón de su Croacia. Ya fuera
antes, durante o después de la guerra, siempre luchó por la verdad" (Hrvatski glas,
4.4.1960).
The Register, 11.2.1960:
"Él es el primer príncipe de la Iglesia, quien murió en la cárcel y en la soledad
a la que lo condenaron los comunistas. En todo el mundo libre, el prelado de 52 aòos fue
respetado por largo tiempo como uno de los más valientes mártires de la Iglesia de los
tiempos modernos".
La Croix, 12.2.1980:
"El Cardenal Stepinac pertenece a los héroes de la Iglesia Eligió permanecer entre
su pueblo, para apoyarlo con su presencia e inspirarlo con la fuerza de su ejemplar
sufrimiento en silencio".
The Globe and Mail, 12.2.1960:
"Ahora, con su muerte, el Cardenal Stepinac forma parte de la Iglesia de los Héroes
- posiblemente de sus mártires - quienes mantuvieron su fe indeclinable e
inquebrantable".
"Le Monde", 12. 2. 1960:
"El Cardenal Stepinac parte sin llegar a ejercer en su cargo, sin recibir los honores
propios del Cardenal. Encarcelado en su pequeòa casa, apartado del mundo, físicamente
agotado, creció, ante los fieles, hasta su aureola de mártir"
Chicago's American, 11. 2. 9960:
" La muerte de Alojzije Stepinac alejó a uno de los grandes símbolos vivos de la
oposición al comunismo, pero la enseòanza que nos da su vida, ha quedado: mientras haya
personas, sea cual fuera su religión, que no piensan tomar compromisos con ninguna
dictadura perjuiciosa, dicha dictadura no es segura".
The Guardian, 11.2.1960:
"Las razones para el proceso contra Stepinac, con seguirdad fueron políticas y no
morales, tanto más cuanto se le dio la posibilidad de abandonar el país en lugar de
responder al proceso".
Catholic Herald, SAD, 19.2.1960:
"El Cardenal fue una persona santa y espiritual, quien gustaba de socializarse con
los trabajadores Murió con una muerte mártir, más difícil de cualquier otra de la que
se haya sabido, pues murió lentamente bajo "el gobierno de Tito a través de los
siguientes quince aòos".
Dr. Isidor M. Emanuel, Obispo de Speyer:
" Con el Cardenal Stepinac partió a la eternidad una de las mejores personas de
nuestro siglo. Al recibir la noticia sobre su muerte, sólo vino a mí un pensamiento: ha
muerto un santo". (Bauer, 1979, pág. 174).
New York Times, 20.9.1979:
"Cada día, desde la madrugada hasta bien entrada la noche, un sinnúmero de fieles
llega, con paso lento, atravesando el altar principal, hasta la pequeòa tumba repleta de
flores, en la Catedral de San Esteban. Aquí hay jóvenes, ancianos y enfermos, monjas,
sacerdotes y campesinos. Se detienen, algunos se arrodillan por unos segundos, otros por
horas, y oran fervientemente ante la persona del Cardenal Stepinac, otrora Arzobispo de
Zagreb".
Kardinal Franjo Kuharic:
"Ha vivido durante un tiempo histórico extremadamente complicado, difícil y
trágico Ha caído sobre el mundo la terrible noche de la guerra. El pueblo croata y su
Iglesia no fueron exceptuados de semejante drama en Europa y en el mundo En este tiempo
difícil de oscuridad y dolor, lamentos y muerte, el Arzobispo Alojzije Stepinac siguió
su conciencia iluminado por la fe, la esperanza y el amor Siempre deseó el bien al suyo y
a todos los pueblos; intentó ayudar a cada persona, sin tener en cuenta sus creencias;
luchó por el honor divino y por la dignidad de la persona humana. Fue descípulo de
Jesucristo, Dios y Salvador" (AKSA, 8.2.1980).
Papa Pio XII:
"El Cardenal croata es el prelado más grande de la Iglesia Católica" (j.
Sedlar, Stepinac, video-film, Londres-Zagreb, 1998)."
Vaterland", Suiza, 10.2.1963:
"No debe olvidarse: Stepinac ha sido, y continúa siendo hoy en día, el símbolo de
la idea de justicia, libertad y verdad".
Maurice Feltin, cardenal parisiense:
"Ya desde el aòo 1937 se encontraba a la cabeza de una comisión de ayuda a los
judíos, quienes escapaban perseguidos por los nacional-socialistas, buscando refugio en
Yugoeslavia El no dejó de protestar con fuerza contra cada forma de terrorismo, no
importa de qué lado viniese. En los aòos más trágicos de la guerra, el Monseòor
Stepinac dio, de esa forma, eco en lo referente a la justicia en el mundo, en total
concordancia con las aspiraciones humanas" (Nikolic, 1980, pág. 193).
Cardenal Stepinac, 1938:
"El domingo 11 de diciembre de este aòo, en el día de las elecciones
parlamentarias, la "Estación de Radio de la Oficina Central de Prensa de la
Presidencia del Consejo de Ministros" informó para su programa y para emisiones de
estaciones de radio de todo el país, que he votado por la lista de la Unión Radical
Yugoeslava. Ante mi solicitud de desmentir dicha noticia, respondieron con la misma
afirmación Puesto que hasta hoy no han cumplido con mi pedido, estoy forzado a informar
públicamente que la noticia antes mencionada, emitida por la "Estación de
Radio" de Belgrado, es totalmente falsa. Mi conciencia me dictó que debía votar por
aquella lista que hoy representa la aspiración de la Nación Croata por la justicia y la
libertad, a las que tiene derecho, así como cualquier otra nación. Así lo hice"
(Benigar 1974, pág. 210-211).
Cardenal Stepinac, 1939:
"La ley fundamental para una paz justa y digna es el asegurar los derechos a la vida
y a la independencia de todas las naciones, grandes y pequeòas, fuertes y débiles. El
deseo por la vida de una no debe significar la condena de muerte para otra nación"
(parafraseando al Papa Pio XII, Hrvatska revija, junio de 1935, pág. 200).
Cardenal Stepinac, 1942:
"No hay duda de que una de las más hermosas virtudes del ser nacional croata, en el
pasado, ha sido el esfuerzo por guiar su vida nacional de acuerdo con los principios de la
Verdad Divina anunciada. Y eso, no sólo cuando pudo de ella sacar provecho, sino cuando
también le era amarga. Esto es lo que espera todo el pueblo croata y pretende hoy, de su
Parlamento. Que sancione leyes honestas, que no se opongan a la Ley Divina, que se asegure
la bendición del Dios Creador Que sancione leyes justas, donde las cargas sean iguales,
que también los derechos sean iguales. Que sancione leyes posibles, que al pueblo no se
lo ataque con cargas que no pueda soportar" (con motivo de la inauguración del
Parlamento croata, el 23.2.1942, Vocero de los Corazones de Jesús y María, Salzburgo,
abril de 1962, pág. 91).
Cardenal Stepinac, 1942:
"No es extraòo en absoluto que muchas personas pregunten cuál es la diferencia
entre los campos de concentración bolcheviques y los nuestros. Podrá contar, el
movimiento ustasha, con la bendición divina, a pesar de negar a los moribundos aquello
que hasta ahora ninguna nación se ha atrevido a negar?.." (en la carta de protesta
enviada al Ministro del Interior, Dr. A. Artukovic, el 2.11.1942, Cavalli 1947, pág.
170).
Cardenal Stepinac, 1943:
"Además pido, en nombre de la humanidad, a la que nuestra nación siempre ha
respetado tanto, que no permitan más que ningún miembro de este estado sufra
injustamente. En los campos de concentración se encuentran muchas personas inocentes, que
de ninguna manera han merecido semejante castigo Los pecados contra la ley natural en
nombre de la nación y el estado se vengan en la misma nación y en el mismo estado".
En Italia se encuentran decenas de miles de gentes nuestras, inocentes, de Gorski Kotar,
Primorje y Dalmacia, presas en campos de concentración, en su mayoría mujeres y niòos.
Hambre, enfermedades y sufrimientos de todo tipo son causa de tantas muertes entre
aquellos infelices Poglavnik (caudillo), no permita que elementos no responsables y
aquellos que no tienen ningún poder daòar el verdadero bien de nuestra nación" (de
la carta de protesta al
Presidente, Dr. A. Pavelic, del 6.3.1943, Cavalli 1947, pág. 126).
The New York Times, (C. L. Sulzberger), 15.2.1960:
"El 10 de noviembre de 1950 lo visité en su celda de la cárcel de Lepoglava, donde
Tito había sido encarcelado cuando Yugoeslavia era reino. Stepinac, pálido, paciente,
impávido, leía una obra de un franciscano irlandés, mientras yo entraba acompaòado por
dos policías secretos, calzados en botas de montar. Sin prestar atención a mi compaòía
y hablando en un susurrante idioma francés, dijo: - Estoy preparado para morir cualquier
día por la Iglesia. Soy totalmente indiferente en lo que respecta a mi libertad Si el
Mariscal Tito desea liberarme, debería dialogar con la Santa Sede. La Iglesia católica
no puede ser esclava de ni de ningún estado ni de nadie -."
Samuel Stritch, Cardenal de Chicago:
"Ha pasado el Viernes Santo y llegó la Pascua. Lo mismo sucederá con el tiempo que
Dios ha designado para la tiranía y el exilio. Y Croacia esperará su Pascua! Y cuando
llegue ese tiempo, comprenderemos mejor la grandeza del Cardenal Stepinac, del sacerdote,
del obispo y del pueblo, que permanecieron fieles a Cristo, así como comprendemos mejor
la grandeza y el milagro de Cristo en la cruz el Viernes Santo, al observarlo a la luz de
la Pascua" (Nikolic, 1980, pág. 200).
lvan Metrovic, escultor:
"Su muerte generará espanto en sus torturadores, cuando sientan que él es un
opositor más peligroso desde su tumba que desde su prisión. No los perseguirá Stepinac,
quien oró por ellos cada día, sino que serán perseguidos por sus conciencias por la
injusticia hecha contra él y por sus consecuencias, que siguen al pecado" (Nikolic,
1980, pág. 49).
Alfredo Cifuentes, Arzobispo chileno:
"Sus verdugos quisieron destruirlo, pero lo engrandecieron con la aureola del
mártir. Pensaron que borrarían su nombre, pero lo transformaron en inmortal El Cardenal
Stepinac murió por sus perseguidores. Para nosotros y para todo el mundo católico ha
comenzado su vida eterna de gloria y victoria. Pues un mártir entró en los cielos".
(El Diario Ilustrado, Santiago de Chile, 16.2.1960).
Alan Horic, escritor:
"Son necesarios siglos de atropellos y dolor, para que una nación ofrezca a sí
misma y al mundo tan iluminada figura Stepinac es víctima de su convicción personal y
católica También nosotros, los musulmanes, vimos en él el ejemplo de la concecuencia
con su fe" (Hrvatski glas, Winnipeg, 29.2.1960).
Kardinal Franjo Kuharic:
"Con su sufrimiento personal vivió el drama y la tragedia de cada hombre, sin tener
en cuenta su pertenencia racial, nacional o religiosa. Fue testimonio de ese amor
universal, inundada en la fe en Jesucristo y en el Evangelio, en forma práctica y
concreta con obras de ayuda de caridad, y con sus intervenciones para aliviar los
sufrimientos humanos. Se ocupó valiente y decididamente de los perseguidos, los presos,
los torturados, sin tener en cuenta de qué lado venían la violencia y la injusticia.
Exigió de cada gobierno que los juicios fueran justos, las leyes humanas, los procesos
más humanos" (Nikolic, 1980, pág. 154).
Fulton Sheen, Obispo norteamericano:
"El Monseòor Stepinac llegó ante el tribunal como líder espiritual de Croacia, y
salió como líder de su nación y como ejemplo para el mundo" (J. Sedlar. Stepinac,
video film, Londres-Zagreb, 1998).
Newsweek, 22.2.1960:
"Fue significativo el hecho de que el gobierno haya permitido que el Cardenal
Stepinac fuera enterrado en su propia Catedral en Zagreb? Los católicos de Yugoeslavia,
que recuerdan aún los juicios llevados a cabo contra sacerdotes por "obrar contra el
estado", recibieron la noticia no como símbolo de esperanza, sino como signo de
astucia diplomática".
Simun Sito Coric
CARDENAL ALOJZIJE STEPINAC
Hechos fundamentales sobre su personay su obra
Editor: Centro
informativo croata
Coeditor: Congreso mundial croata
Director General: Ante Beljo
Director Gráfico: Gorana Benic-Hudjin
Imprenta - ZagrebTirada:2000 ejemplares
Contenido
I. En tiempos del nacismo, del fachismo y del comunismo
II. Marco para una biografia
III. Declaraciones del 3 de octubre
IV. Declaraciones del Cardenal Stepinac y otros escritos sobre su
persona
V. Seleccion de libros publicados sobre el Cardenal Stepinac
Informacion sobre el autor 35
En Croacia, el libro se puede adquirir en el Centro informativo croata, mientras que en el
extranjero lo distribuye el Congreso Mundial Croata
Precio del ejamplar:5DEM;5USD
| English
|| Croatian || German
|| Italian || French
|| Spanish |
Sve obavijesti oknjigama mozete dobiti putem E-Mail adrese:

knjige@hic.hr
|