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II. Marco para una biografia
Alojzije Stepinac nació el 8 de julio de 1898 en Krasic,
cerca de Zagreb. Era el quinto de nueve hijos, del segundo matrimonio de su padre Josip,
adinerado viticultor, con su madre Bárbara Penic, luego que falleciera la primera esposa
de Josip (Marija Matko) con la cual había tenido tres hijos. Cursó la escuela primaria
en Krasic, y la media en Zagreb, desde el aòo 1909 hasta el 1915. Al finalizar el sexto
aòo de la escuela media, ingresó al liceo del Arzobispado con la firme intención de
consagrarse al llamado sacerdotal.
Sorpresivamente, entonces, fue convocado por el ejército.
En un breve lapso debió finalizar el octavo grado y el examen de egreso, y luego viajó a
Rijeka, a la Escuela para Oficiales de Reserva. Como estalló la Primera Guerra Mundial,
ya luego de la instrucción de seis meses, fue enviado como Teniente al frente italiano
(1917-1918), donde estuvo al mando de una unidad compuesta de soldados de Bosnia. Ante el
mismo final de la guerra, llegaron sus objetos personales y documentos a su familia en
Krasic con la noticia de que su hijo, Alojzije, había muerto. Gran tristeza produjo la
noticia a sus padres y familiares, y hubo una misa de difuntos en la iglesia del lugar.
Una semana después llegó un telegrama del cautiverio italiano en donde se encontraba
Stepinac, en el que permaneció hasta el 6.12.1918, en los campos de prisioneros de
Mestre, en Venecia, Ferrara y Nocere-Umbre. En aquel tiempo de la caída del Imperio
Austrohúngaro y la creación del primer estado yugoeslavo del "Reino de serbios,
croatas y eslovenos" (1.12.1918), para liberarse de la prisión, Stepinac se
presentó voluntariamente ante la legión yugoeslava, y a partir de ahí fue enviado al
frente de Tesalonica, como sucedió con otros voluntarios de los campos rusos e italianos.
En verano de 1919 fue dado de baja, regresó a su casa y se
inscribió en la Facultad de Agronomía de Zagreb. Sin embargo, como no estaba satisfecho
con la ciudad, y bajo los recientes traumas que le dejó la guerra, regresó a su pueblo,
donde por varios aòos trabajo en las propiedades de su padre. Una de sus hermanas
escribió sobre él: "Trabaja con empeòo, cosecha, rocia los viòedos, ara, atiende
los caballos, y en una mano sostiene las riendas, y en la otra el rosario, y así
transporta vino a Karlovac, pues había bastante para vender, y porque nuestro padre era
uno de los vitivinicultores más avanzados" (Beluhan, 1967, pág. 23).En aquellos a
òos se enamoró de una joven con la que se comprometió. El casamiento estaba en vista.
Entonces ella, Marija Horvat, una joven maestra, reflexionó. Le devolvió el anillo, pues
comprendió que "no somos el uno para el otro". Se separaron pacíficamente,
como amigos. Marija, más tarde, mientras él se encontraba estudiando en Roma, falleció
en un accidente de tránsito, bajo las ruedas de un autobús.A fines de 1924, a sus 26 a
òos de edad, Stepinac decidió firmemente ser sacerdote, y partió al renombrado colegio
Germanicum en Roma (por siglos semillero de obispos y cardenales). En la Universidad
Pontifica Gregorijani, gracias a una beca americana, terminó sus estudios de filosofía y
teología con dos doctorados, luego de siete aòos. Además del idioma croata, hablaba y
escribía el italiano, el francés, el alemán y el latín: con motivo de su nacimiento,
su madre prometió ayunar con pan y agua dos días a la semana para que su hijo fuera
sacerdote. Así lo hizo durante 32 aòos, hasta que Stepinac fue ordenado en Roma, en
1930. En los a òos siguientes a su Primera Misa, trabajó en el ceremonial del
Arzobispado en la Catedral de Zagreb y fue administrador transitorio de las parroquias de
Samobor y San Juan Zelina. Cuando el Arzobispo de Zagreb, el Dr. Antun Bauer, le comunicó
que sería nombrado su sucesor y solicitó su aceptación formal, Stepinac, luego de
varios días de reflexión, lo rechazó argumentando no considerarse suficientemente capaz
para el servicio episcopal. El arzobispo Bauer, sin embargo, no bajó los brazos. El
Vaticano se proclamó firmemente por Stepinac, y también fue obtenida la aprobación por
parte del gobierno de Belgrado. Stepinac no pudo seguir oponiéndose.
En el momento en el que el periódico del Vaticano "L'
Osservatore Romano" del 30.5.1934 (un día más tarde los diarios de Zagreb) anunció
la noticia de que el Papa Pio XI nombró al Dr. Alojzije Stepinac arzobispo adjunto con
derecho a heredar la sede del Arzobispado de Zagreb, él era totalmente desconocido para
el público en Croacia, aunque todos los diarios europeos lo anunciaban como el arzobispo
más joven del mundo. Stepinac agradecía de corazón a todos los que le enviaban
felicitaciones, pero expresaba no estar contento con su nombramiento, pues para él
significaba una cruz demasiado pesada. Su padre falleció en 1934, a los 84 aòos, en
Krasic, mientras que su madre Bárbara vivió su consagración como Obispo y sus aòos de
prisión. Falleció ella en Zagreb, a los 82 aòos de edad, en el aòo 1948.
Inmediatamente después de la muerte del Arzobispo Bauer,
Stepinac asumió la dirección del Arzobispado de Zagreb (7 de diciembre de 1937) en
condiciones sumamente difíciles respecto de la religión, la sociedad, la política y la
economía, tanto en Croacia como en todo el mundo. Stepinac, en aquellos aòos anteriores
a la guerra, revivió, con su obra sacrificada y su inspiración, todos los campos de
actividad cristiana, tanto en el Arzobispado de Zagreb como en toda Croacia, trantando de
preparar dignamente el festejo de los 1300 aòos (aòo 1941) de las primeras relaciones de
Croacia con la Santa Sede y el comienzo de su conversión al cristianismo.
En la vorágine de los hechos bélicos, Stepinac,
arriesgando su vida tanto ante los nazis como ante los comunistas, continuó luchando por
el valor indudable de su nación croata, y al mismo tiempo se transformó en un luchador
intrépido de los derechos fundamentales de cada hombre y cada nación, defensor de la
verdad y de la moral, protector de todas las personas amenazadas, sin tener en cuenta su
pertenencia nacional y religiosa. Numerosos documentos y hechos, algunos presentados
aquí, dan testimonio de ello.
Cuando llegó el nuevo gobierno, Stepinac continuó
trabajando en forma impávida, según lo dictaba su conciencia. Los comunistas sabían que
no podían acusarlo de nada inhumano, por lo que lo dejaron trabajar en las nuevas
condiciones. Sin embargo, se desepcionaron cuando vieron que no podían ponerlo de su
parte ni convencerlo de separar a la Iglesia Católica en Croacia de la Santa Sede, aún
después de quince meses de nuevo gobierno.Stepinac fue capturado el 18.9.1946, y el día
30 del mismo mes comenzó su juicio. La acusación podría resumirse en los siguientes
puntos: cooperación con los alemanes, relaciones con el gobierno de Paveli
c, nombramiento de capellán para el Ejército Croata,
bautismos forzados, y oposición al gobierno comunista.De los 35 testigos de la defensa
que deseaban testimoniar a favor de Stepinac, el tribunal rechazó a 27, entre los que
había algunos serbios y judíos. Algunos fueron apresados por la policía, sólo para que
la defensa no pudiera llegar hasta ellos. El 11.10.1946, el Arzobispo Stepinac fue
condenado al "castigo de privación de la libertad con trabajos forzados por 16 a
òos, y la anulación de sus derechos políticos y ciudadanos durante cinco aòos".
El Arzobispo Stepinac fue encarcelado en Lepoglava hasta el 6.12.1951¸ fecha en la que
fue trasladado y condenado a arresto domiciliario en su lugar natal, Krasic, donde treinta
policías evitaban con éxito su contacto con el público.
La repercusión internacional de la condena de Stepinac fue
particularmente fuerte y masiva. Llegaban protestas de todas partes del mundo libre.
Protestaban los jefes de estado, los dignatarios eclesiales, los escritores y demás
personas célebres. No había país en el mundo sin expresar, de una u otra forma,
solidaridad con el cardenal Stepinac.
Todo el mundo presionaba al gobierno comunista para que
Stepinac fuera liberado. Con este fin, fue designado el mismo presidente de gobierno de la
República Croata, el Dr. Vladimir Bakaric, quen ya en marzo de 1947 visitó en forma
oficial a Stepinac en Lepoglava. Literalmente, le pidió cordialmente que firme la
petición ya elaborada dirigida a Tito con el pedido de amnistía, intentando convencerlo
de que de inmediato sería liberado y enviado al extranjero. No sólo rechazó esto de la
forma más decidida, sino que Stepinac de inmediato solicitó se le envíe a Tito su
propia declaración, en la que solicitaba la revisión del proceso, pero no ante un
tribunal comunista sino uno independiente. Y ante la propuesta de abandonar el país, con
una sonrisa dijo que no abandonaría de ninguna manera a su gente.
Luego de la noticia de que el Papa Pio XII había nombrado
el 29.11.1952 14 nuevos cardenales, entre ellos al Arzobispo Stepinac, el gobierno de la
República Popular y Federativa de Yugoslavia cortó relaciones diplomáticas con la Santa
Sede, el 17.12.1952.
Inesperadamente, en su prisión de Krasic, el Cardenal
Stepinac comenzó a enfermar. Se trataba de diversas complicaciones de salud, totalmente
inexplicables. En forma discreta, algunos pensamientos profesionales hablaban de la
posibilidad de haber sido envenenado en la cárcel. Esto concordaba con el ferviente deseo
comunista: que Stepinac nunca volviera a la sede del Arzobispado en Zagreb, además del
hecho de que, en aquellos tiempos, dos obispos croatas habían sido asesinados, y uno de
ellos justamente envenenado. Se trataba del Obispo católico de rito oriental, el Dr.
Janko imrak, y del Obispo de Dubrovnik, el Dr. Josip Caric. Se recomendó, entonces, el
tratamiento médico para Stepinac en el extranjero, pero como el gobierno no le
garantizaba poder regresar libremente a su país, lo rechazó. A pesar de las
preocupaciones de médicos de diversos lugares del mundo, enfermó crónicamente de
policitemia vera (aumento desmedido del número de glóbulos rojos) y ya no quedaba mucho
por hacer. Perdonando a todos los que le hicieron mal y rogando por sus perseguidores, en
plena conciencia y totalmente tranquilo, murió el 10 de febrero de 1960.
Antes del entierro del cardenal Stepinac, el poeta Lucijan
Kordic predijo, con una poesía dedicada a él, otros tiempos, que llegan con su
beatificación, en el aòo 1988, y los que vendrán:
Gloriosa sera su tumba
Coronado con collares
y una corona trenzada de esmeraldas
florecerá la tumba del justo
de la Iglesia de un país destruido.
Se secará el río humano de lágrimas
bajo las nubladas y mojadas pesta òas.
La vida de esclavitud bajo el horizonte gris
perecerá. Brillará el encanto del tiempo divino y azul.
El sol como navío tricolor navegará por el cielo
y en la tierra los coros cantarán himnos de alabanza.
Simun Sito Coric
CARDENAL ALOJZIJE STEPINAC
Hechos fundamentales sobre su personay su obra
Editor: Centro
informativo croata
Coeditor: Congreso mundial croata
Director General: Ante Beljo
Director Gráfico: Gorana Benic-Hudjin
Imprenta - ZagrebTirada:2000 ejemplares
Contenido
I. En tiempos del nacismo, del fachismo y del comunismo
II. Marco para una biografia
III. Declaraciones del 3 de octubre
IV. Declaraciones del Cardenal Stepinac y otros escritos sobre su
persona
V. Seleccion de libros publicados sobre el Cardenal Stepinac
Informacion sobre el autor 35
En Croacia, el libro se puede adquirir en el Centro informativo croata, mientras que en el
extranjero lo distribuye el Congreso Mundial Croata
Precio del ejamplar:5DEM;5USD
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knjige@hic.hr
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