Leyendas sobre Sveti Nikola

A San Nicolas mientras vivio en el mundo (ya que ahora disfruta de la Gloria de Dios en el Cielo) no lo llamaban "santo", sino simplemente Nicolas. Muchos sin embargo le decian " Nicolas el Bueno" cosa que a él no lo alegraba ya que afirmaba "yo simplemente procuro ser bueno".

A decir verdad, algunos lo llamaban "Nicolas el Loco", ya que desgraciadamente siempre hubo, y hay hoy en dia, gente que no respeta al hombre bueno ni entiende los actos generosos. Para ellos solo es bueno lo que trae consigo algun tipo de beneficio. Pero la vida de San nicolas nos demostro, muchas veces, que grandes son los beneficios que nos trae la bondad.

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Era la hora de ir a dormir. Los niņos estaban ansiosos. Esa noche debia pasar San Nicolas. Ellos se habian portado bien y por eso esperaban encontrar, la maņana del dia siguiente, sabrosas golosinas de regalo .
La abuela entro en el dormitorio de sus dos nietos y prometio una historia sobre San Nicolas. Petar y Ana se acomodaron en sus camitas y al segundo estaban listos para escuchar. La abuela empezo:

El CORAZON QUE ALUMBRA


En una tarde de invierno, cuando ya habia oscurecido, a san Nicolas lo estremecieron unos terribles gritos de auxilio. La tormenta se habia desatado. Fuertes rafagas de viento dificultaban incluso el andar de la gente, la terrible lluvia hacia dificil la vision y grandes olas rompian en la costa. San Nicolas, a pesar de estar vestido inapropiadamente para afrontar esas circunstancias, salio rapidemente de la casa. La oscuridad reinaba por doquier y casi ni se veian a los transeuntes que apurados corrian a refugiarse de semejante tormenta.

- Que ocurre? pregunto San Nicolas a uno de los que pasaban.
Entonces se entero que la tormenta habia apagado la llama del faro y el encargado del mismo no conseguia prenderla nuevamente por la intensidad de la lluvia y del viento que no amenguaban ni un instante. Pero eso no era lo peor. Unos niņos a bordo de un bote habian sido sorprendidos por la tormenta en mar abierto. Si no conseguian hacer enfilar el bote hacia la entrada de la costa protegida, seņalada por el fuego del faro, el bote se quebraria contra los acantilados y los niņos moririan.

San Nicolas miro a su alrededor. Todo era desesperacion. Las mujeres y los niņos lloraban, los hombres corrian sin sentido, nadie sabia como ayudar. San Nicolas a pesar de estar mal vestido para afrontar la tormenta y de caminar con dificultad por ser ya anciano se acerco al lugar del faro y fue trepando por las rocas empinadas y levantandose despues de cada caida pudo llegar hasta el mismo. Se paro mirando al mar. Nada podia ver. La oscuridad era total.

San Nicolas no sabia que hacer. Con queda voz repitio una y otra vez:

Oh Dios y Seņor protege a esos niņos, devuelvelos a los suyos. Devuelve a esos niņos con vida! Seņor tś puedes salvarlos!

Y los niņos se salvaron.

San Nicolas no se cansaba de repetir cuando alguien mencionaba el tema que a los niņos los habia salvado Dios.

A su vez los niņos que habian estado en el bote en tan peligrosas circunstancias, afirmaban que al rato de haberse apagado la luz del faro empezaron a ver una potente luz casi sobrenatural con forma de corazon humano que les indicaba el camino hacia la costa protegida.
- Sin esa luz no hubieramos podido llegar- repetian constantemente. Todos sabian que en el faro estaba solamente San Nicolas, pero él no queria reconocer nada y seguia repitiendo que a los niņos los habia salvado Dios.

Sin embargo, esos niņos que despues se hicieron adultos no dejaron de repetir que vieron una extraņa luz con forma de corazon humano que los guio hasta la costa, y hoy en dias sus descendientes tambien repiten lo mismo a cada uno que pregunta.

- Pero eso no puede ser verdad - Dijo Petar a su abuela que habia terminado la historia.

La verdad - le contesto la abuela - es frecuentemente simple- pero suele ser y completamente inusual. Yo no estuve allķ, pero me imagino que los marinos vieron con claridad la luz.

Pero si el mismo San Nicolas decia que a los niņos los habia salvado Dios - replico nuevamente Petar.

- Por supuesto - dijo la abuela - Todo el bien lo hace Dios, pero habitualmente lo hace utilizando a las personas como instrumento. San Nicolas sabia muy bien é sto. Pero en su humildad no quiso destacarse como instrumento de Dios, sino quiso destacar solamente a Dios.

-Quieres decir abuela que entonces es verdad que el corazon de San Nicolas alumbro a los chicos- pregunto Ana.

- Sķ querida! - contesto la abuela mientras le acariciaba la cabecita a su nieta - Los caminos humanos serian intransitables si no estuvieran iluminados por la luz del corazon de la gente buena. Fijense cuanto tiempo paso desde que San Nicolas dejo esta vida y sin embargo su bondad aun brilla por todo el mundo. Y les digo algo mas- yo estoy segura que en el corazon de cada hombre hay una luz, simplemente nosotros no la sabemos ver.

Cuéntanos abuela- dijo Petar- como es que San Nicolas empezo a repartir regalos entre los niņos.

Ah! - dijo la abuela - Justamente ese es el tema de la siguiente historia:

 

EL ZAPATITO AGRADECIDO

Un dia, cercano a la Navidad, San Nicolas paseaba por las calles de la ciudad. La nieve habia blanqueado el paisaje y entorpecia el caminar, pero a la gente no le importaba en lo mas minimo y todos hacian sus compras para las fiestas. Entre los caminantes se podian diferenciar aquellos que en su rostro mostraban alegria y aquellos que en cambio tenian el ceņo fruncido.

En general - aclaro la abuela - los del rostro alegre son los que piensan primero en los demas, y los del rostro enojado los que solamente piensan en si mismos - y agrego - En cambio el alma infantil es distinta. Asi fue cuando yo era niņa, cuando vuestros padres eran niņos, y asi es hoy en dia. Los niņos se alegran por la Navidad, que parece estar envuelta en regalos pero a la vez cada regalo les recuerda a la Navidad.

Sucede tambien, muchas veces, que a causa de todas las preocupaciones y corridas en la epoca de las fiestas, la gente no percibe a las personas o a las cosas que lo rodean. Eso sucedio aquel dia en que San Nicolas caminaba por las calles de la ciudad, nadie excepto él vio a un muchachito que tenia expresion de tristeza en su rostro.

San Nicolas se le acerco y comenzo a conversar con él. Supo que vivia en el orfanato con muchos otros niņos quienes, al igual que él, no tenian ni papį ni mamį. Tambien supo que su tristeza se debia a que nunca recibia ningun regalo. A decir verdad al orfanato llegaban regalos pero nunca ninguno era solamente de él. En realidad no tenia nada que le hiciera recordar que alguien habia pensado especialmente en él para la Navidad.

En la Nochebuena, san Nicolas se encamino hacia el orfanato. Sin hacer ruido entro y con suaves pasos, para no despertar a nadie. Se dirigio hasta el dormitorio de los niņos. En una gran habitacion vio una hilera de camitas, muy juntas unas de otras. En ellas dormian los niņos. San Nicolas tenia regalos para todos. Pero dónde dejarlos para que cada uno supiera cuįl era su regalo? Entonces recordo que en el pasillo habia visto los zapatitos de los niņos prolijamente dispuestos. Y asi es como en cada par coloco un regalo.

Qué linda historia! - dijo Petar.

Sin embargo lo mas lindo viene ahora - contesto la abuela y continuo:

A la noche siguiente, San Nicolas quiso ver nuevamente a los niņos y volvio al orfanato cuando ya todos dormian. En las camitas uno abrazaba a su oso, otro tenia a su caballito de juguete a los pies de la cama, otros tenian su regalo en la cabecera. Una sensacion de gran alegria envolvio a San Nicolas. Salio despaciosamete de la habitacion.

Caminando por el pasillo, al ver nuevamente la hilera de zapatitos, descubrio juntamente en los zapatitos del huerfano con el que habia hablado unos dias atras, un juguete hecho de papel (que ve veia de lejos que estaba realizado por unas manos de niņo) y un mensaje:
Muchas gracias! Esto lo hice para tķ, para que te acuerdes de la Navidad y de mķ.

En ese momento, delante de los zapatitos, san Nicolas hizo la promesa de que para el tiempo de Navidad cada niņo recibiria un regalo. Y a pesar de que pasaron muchos, pero muchos aņos desde esa noche, san Nicolas nunca olvido esa promesa.

Pero cómo puede san Nicolas repartir regalos a tantos niņos? - pregunto Petar.

El no trabaja solo - dijo la abuela - A él le ayudan muchos angeles y otros santos, por ejemplo santa Lucia .Y tambien mucha gente buena que hay en todas partes del mundo, que es feliz con la alegria de los niņos.

 

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